Son cinco pasos y toma entre 10 y 20 minutos. Te preguntan por tus síntomas y antecedentes, miden cuánto ves sin gafas, leen las gafas que traes puestas, encuentran tu graduación exacta probando lentes, y miden la distancia entre tus pupilas. Ninguna prueba toca tu ojo y ninguna duele. Al final sales con una fórmula escrita que es tuya.
Los cinco pasos, uno por uno
La conversación (anamnesis)
Antes de mirar un solo ojo, la optómetra pregunta. Qué te trajo, si te duele la cabeza y a qué hora del día, en qué trabajas, cuántas horas pasas frente a pantallas, si manejas de noche.
También pregunta por antecedentes: si tomas medicamentos, si hay diabetes, hipertensión, tiroides o glaucoma en tu familia. No es relleno — la diabetes cambia la graduación temporalmente, y el glaucoma es hereditario. De aquí sale buena parte del diagnóstico.
Agudeza visual: cuánto ves ahora mismo
La prueba de las letras que todos conocemos, pero hecha en orden: primero sin gafas, ojo por ojo, tapando uno a la vez. De lejos y también de cerca, porque ver bien lejos y mal cerca es un problema distinto a lo contrario.
Esto da el punto de partida. Sin este número no hay forma de saber cuánto mejoró tu visión con la fórmula nueva.
Lensometría: leer las gafas que traes
Si ya usas gafas, van al lensómetro. Es una máquina que lee la graduación exacta que tienen tus lentes actuales.
Sirve para dos cosas. Una, saber con qué venías, para comparar si tu vista cambió y cuánto. Y dos —esta es la que a nadie le cuentan— verificar que tus gafas actuales de verdad tienen la fórmula que te dijeron que tenían. Pasa más de lo que uno quisiera.
Por eso, lleva tus gafas actuales aunque estén viejas, rayadas o no las uses hace un año.
Refracción: encontrar tu graduación exacta
Aquí es donde te preguntan cien veces "¿cuál se ve mejor, la uno o la dos?". Te va a parecer eterno y quizás pienses que estás respondiendo mal. No lo estás.
La refracción consiste en poner lentes de distinta potencia frente a tu ojo e ir afinando por comparación, hasta dar con la combinación exacta. No existe una máquina que dé la respuesta sola, porque la graduación correcta no es un dato objetivo: es la que tú ves mejor. Tus respuestas son la prueba.
De aquí salen los números de tu fórmula: la esfera (miopía o hipermetropía), el cilindro y el eje (astigmatismo, y en qué ángulo está), y la adición si ya necesitas ayuda para ver de cerca.
Consejo: si dudas entre dos opciones y se ven casi iguales, dilo en voz alta. Que se vean iguales también es información valiosa, y forzar una respuesta al azar sí puede desviar el resultado.
Distancia interpupilar: la medida que casi nadie valora
Es la distancia entre el centro de tus dos pupilas, y sirve para centrar los lentes justo frente a tus ojos cuando se montan en la montura.
Es de las medidas más importantes del examen y de las que más se omiten. Unos lentes con la graduación perfecta pero mal centrados producen dolor de cabeza, cansancio y sensación de mareo, exactamente los mismos síntomas que venías a resolver. Por eso siempre la medimos y siempre queda escrita en tu fórmula.
Qué sale al final
Una fórmula escrita con la graduación de cada ojo, el eje, la adición si aplica y tu distancia interpupilar. Ese documento es tuyo: te lo entregamos completo y puedes usarlo donde quieras, incluso en otra óptica.
Si durante el examen aparece algo que se sale de lo óptico —algo que no se corrige con lentes— la optómetra te remite a oftalmología. Un problema médico no se tapa vendiendo unas gafas.
Lo que deberías llevar: tus gafas actuales (aunque estén acabadas), tu fórmula anterior si la encuentras, y saber qué medicamentos tomas y qué enfermedades hay en tu familia. Con eso el examen rinde el doble.
Dudas que da pena preguntar
¿Duele?
No. Nada del examen de refracción implica contacto con tu ojo. Vas a mirar letras y responder preguntas. No hay agujas ni nada que te toque.
¿Me van a echar gotas?
En un examen de refracción normal, no. Las gotas para dilatar la pupila se usan en casos puntuales —sobre todo en niños o cuando hay que revisar el fondo del ojo a profundidad— y si llegaran a necesitarse, se te avisa antes y se te explica por qué, porque dejan la vista borrosa un par de horas.
¿Puedo ir con lentes de contacto puestos?
Mejor no. Los lentes de contacto moldean levemente la córnea y pueden alterar la medición. Lo ideal es quitártelos con unas horas de anticipación y llegar con tus gafas.
¿Y si respondo mal a propósito o me equivoco?
La optómetra repite y contrasta las pruebas justamente para eso. Las respuestas inconsistentes se detectan y se vuelven a medir. No vas a "dañar" el examen por dudar.
Dónde hacerlo en Medellín
En Naratodo Medellín, Cra. 45 #54-10, en el centro. Una sola sede en la ciudad. Sin cita previa, de lunes a viernes de 9:30 a.m. a 5:30 p.m. y sábados de 9:00 a.m. a 4:00 p.m.
El examen cuesta $15.000 si compras tus gafas ese día y $50.000 si solo quieres la consulta. Lo hace una optómetra profesional: Naratodo es una óptica colombiana con registro sanitario INVIMA vigente, fundada en 2022, con cinco sedes propias.
Y si después del examen quieres probarte monturas, tómate el tiempo que necesites. En serio: nadie te va a apurar.
Preguntas frecuentes
¿En qué consiste un examen de optometría?
En cinco partes. Primero te preguntan por tus síntomas, tu trabajo y tus antecedentes. Luego miden tu agudeza visual sin gafas, de lejos y de cerca. Si ya usas gafas, leen tus lentes actuales en el lensómetro para saber con qué graduación vienes. Después viene la refracción, que es probar lentes hasta encontrar tu graduación exacta: esfera, cilindro, eje y adición si la necesitas. Y por último miden tu distancia interpupilar. En total, de 10 a 20 minutos.
¿El examen de optometría duele?
No. Ninguna prueba del examen de refracción implica contacto con el ojo. Vas a mirar letras, responder cuál se ve mejor entre dos opciones y poco más. No hay agujas, no hay gotas obligatorias y no hay nada que te toque el ojo.
¿Qué es la refracción y por qué me preguntan tanto cuál se ve mejor?
La refracción es el proceso de encontrar tu graduación exacta probando lentes de distinta potencia frente a tu ojo. La optómetra te muestra dos opciones y te pregunta cuál se ve mejor, y va afinando de a poco. Esas comparaciones son la prueba en sí: no hay una máquina que dé la respuesta sola, porque la graduación correcta es la que TÚ ves mejor. Si dudas entre dos, dilo: esa duda también es información.
¿Para qué sirve la distancia interpupilar?
Es la distancia entre el centro de tus dos pupilas, y sirve para centrar los lentes exactamente frente a tus ojos. Es de las medidas más importantes y de las más ignoradas: unos lentes con la graduación correcta pero mal centrados producen dolor de cabeza, cansancio y sensación de mareo. Por eso siempre te la medimos y siempre va escrita en tu fórmula.
¿Qué es la lensometría?
Es leer en una máquina la graduación de las gafas que ya usas. Sirve para dos cosas: saber con qué venías y comparar si tu vista cambió, y verificar que tus gafas actuales realmente tienen la fórmula que te dijeron que tenían. Si vas a hacerte el examen, lleva las gafas que usas hoy, aunque estén viejas o rayadas.
¿Qué debo llevar al examen de optometría?
Tus gafas actuales, aunque no las uses hace tiempo. Tu fórmula anterior si la tienes a mano. Y ten presente qué medicamentos tomas y si hay diabetes, hipertensión, glaucoma o tiroides en tu familia, porque todo eso afecta la vista y cambia lo que la optómetra debe revisar.
